Solución argentina a problemas argentinos

3 Mayo 2008 by El Minotopo

Durante varios meses me he quejado en este espacio de lo horrendo que es viajar en el subte de Buenos Aires.

He puteado contra Metrovías (me recontra cago en ellos).

He puteado a sus empleados (me recontracago en ellos).

He puteado a los gremialistas (me recontracago en ellos y les vomito en la cara).

He puteado a los chorros (Me recontracago en ellos y los escupo en un ojo un moco verde que los deje ciegos).

He puteado a los de (in)seguridad (me recontracago en ellos y les digo que , si uno los mira bien, hasta son graciosos. O sea, son todo menos personal de seguridad).

Por eso, desde que comenzó este 2008 he decidido adoptar una solución argentina a este problema argentino.

He decidido NO PAGAR EL BOLETO.

Así de simple. Me cuelo, con diversas artimañas. Paso por la puertita que le abren a las chicas con bebés, tiro para atrás el molinete y paso entre un molinete y otro, salto por arriba de los mismos. Y todo esto, en la cara de los de seguridad “IN YOUR FACE”, dirían en la NBA, jeje.

Todo esto me genera:

  • Un importante ahorro económico (en lo que va del año he calculado mi ahorro en aproximadamente 100 pesitos.
  • Una satisfacción impresionante de cagarlos a ellos. Por soretes, hijos de puta, vagos de mierda, etcétera.
  • Límites a la hora de quejarme. Al no pagar, no me molesta esperar más de la cuenta, viajar apretujado en horas que en teoría no son horas pico, etcétera.
  • Situaciones insólitas. Por ejemplo, allá por febrero, me colé y al toque el subte se quedó en Facultad de Medicina. Entonces, subí y reclamé mi viaje gratis (inédito realmente), pero no conforme con eso, ¡lo reclamé 4 veces!. Luego bajé de nuevo, me metí en el subte y al toque volvió a funcionar. Así que ligué 4 viajecitos gratarola.

Bueno gente, les quería comentar eso. Claro que no como vidrio, y siempre teng a mano un subtepass para que, si el boludo del guarda justo está pizpeando los molinetes, lo meto donde corresponde y pago como un señorito, hecho que he realizado en exactamente 4 ocasiones en lo que va del año (los 4 boletos que me regaló Metrovías aquella vez que les contaba más arriba).

En fin. Sé que no es lo ideal lo que hago, pero me genera una satisfacción inexplicable.

Saludos y los invito a probarlo,

El Minotopo

María María es un sol

27 Febrero 2008 by El Minotopo

Les cuento un “momento” vivido con un empleado de Metrovías:

Una mañana pasé mi tarjeta (de dos pasajes) en la estación San Martín linea C y no me habilitó a pasar; pensé “esta no tiene más pasajes” entonces pasé otra y logré pasar. Una vez arriba del tren me di cuenta de que la primer tarjeta si tenía credito, y que esa pasada por el molinete me había consumido uno de los dos pasajes. Asi que tenía dos tarjetas con un consumo el mismo día a la misma hora en la misma estación. Al bajarme en mi destino me dijeron que debía reclamar donde me había subido (como si fueran de otra empresa!!). A la mañana siguiente reclamé en la ventanilla de origen con mis dos tarjetas y luego de insistirle varias veces que me devuelva el pasaje cobrado de más hizo lo siguiente: cortó un pedazo de la tarjeta (justo la parte donde tiene el nro consecutivo de tarjeta donde quedaba en claro que las dos tarjetas fueron emitidas justo una después de la otra) y me dijo que pase por la puertita del lado de los molinetes.

Al romper la tarjeta me inhabilitó el otro viaje que le quedaba de crédito, en definitiva: me cobro y me dijo que pase por el costado!!! Volví a reclamarle y me dijo que en realidad no me lo podía devolver al pasaje.

Enferma de bronca (porque me quiso engañar con eso de hacerme pasar por el costado) le pregunté su nombre y no solo no quiso dármelo sino que cambiando ese tono con el que “respetuosamente” me estaba estafando por un grito de reveldía me dijo “yo mi nombre no se lo doy a NADIE!!!!”
Este empleado representa a todos los empleados de metrovias que dicen luchar por los derechos de los pasajeros.
Mandé un mail con la queja al servicio al cliente de metrovías y obviamente ni me contestaron.

Gracias María por compartir con todos tu experiencia que, lamentablemente, no sorprende.

Identikit textual de los chorros del subte

6 Febrero 2008 by El Minotopo

Gracias al amigo “Morsa”, comparto con ustedes la descripción de un tipo que anda metiendo mano en los bolsillos y/o mochilas que llevan los pasajeros:

  • Edad entre 25 y 40 años.
  • Pelo corto castaño, lo he visto con las puntas teñidas de rubio.
  • Color de piel tipo café cortado.
  • Lleva PUESTA una campera de jean, por lo menos las dos veces que lo vi.
  • Otra campera o buzo en la mano, para ocultar la manito traviesa.
  • Lo más característico: ANTEOJOS DE SOL ANARANJADOS, ESTÁ SIEMPRE HACIENDO CARAS RARAS, como pasando señas de truco, o como si fuera a vomitar o con un ataque de epilepsia.
  • Y como otros colegas suyos, pasa de un subte a otro constantemente.

“Espero que esto le sirva a todos los amigos usuarios del Subte, que siempre nos están robando de algún lado. Me olvidaba de decir que yo viajo en la LINEA D, no sé si en otras líneas pueden encontrarse con el tipo este.  Un saludo a todos. Y gracias al Minitopo por posibilitar este espacio para manifestar nuestra bronca.”

Gracias a vos querido Morsa, por aportar esta información.

Y encima, aumentan el boleto

5 Diciembre 2007 by El Minotopo

El mismo día que la empresa Metrovías acuerda (junto a los trenes y los colectivos) subir la tarifa del boleto, fue quizás uno de los peores para viajar.

Ayer, en la línea D a eso de las 19:45, hice un viaje desde Agüero hasta Congreso, que por causas hasta hoy no explicadas, terminó abruptamente en Carranza, donde esa voz melodiosa anunciaba: “Metrovías informa, que la Línea D se encuentra interrumpida”.

Eso no hubiera sido extraño, dado que es habitual que haya cortes de 5-10 minutos, así que me senté y esperé paciente que se reinicie el servicio.

Pero señores, Metrovías nos deslumbra día a día. Esta vez, nos sorprendió con un corte de luz en los vagones. (¡Vamos todavía! ¡Viva Perón carajo!). Lógicamente, nos bajamos todos y en mi caso particular me tomé el tren hasta Belgrano R. . Conclusión: llegué a mi casa media hora más tarde de lo habitual.

Seguro que en 2008, con el boleto a $0,90 todo esto no va a suceder, los trenes van a andar fenómeno, no va a haber paros ni quejas de los empleados, ni violaciones en las estaciones, los boleteros te van a regalar una sonrisa cuando les compres los pasajes y, a las mujeres, una flor. 

¡Gracias Metrovías!

¡Qué lindo es viajar gratis!

12 Septiembre 2007 by El Minotopo

Siguen los problemas en el subte y, como promuevo desde este espacio casi desde el primer día, cada vez que hay demoras, NO PAGO.

Si señores, podrido de que jueguen con mi tiempo, hago la pantomima de pasar la subtepass y, al mismo tiempo, corro el molinete para atrás y paso gratarola.

Considero que les cobro bastante baratito: $ 0,70 a cambio de que el subte llegue cuando quiera, repleto de gente y que llegue a destino cuando quiera.

Se los aconsejo, si hay demoras no paguen. Se van a sentir mejor y hasta sentirán el placer de haber hecho algo justo.

Cómo quejarse (sin joder a los demás)

12 Agosto 2007 by El Minotopo

Es todo un tema encontrarle una vuelta a reclamar por los derechos de uno y, al mismo tiempo, respetar a terceros.No se me ocurre una solución en concreto, pero considero que los derechos y la libertad de uno terminan donde empiezan los de los prójimos. Es decir: los pataleos de los empleados de Metrovías (en este caso) están más que respetados (o no, de acuerdo a lo que piense cada uno), siempre y cuando no afecten el correcto funcionamiento de los subtes.

Cuando hay paro, el que se jode es el usuario, que en su gran mayoría no tiene nada que ver con el conflicto, paga sus impuestos (que se derivan en subsidio a Metrovías, entre otros) y paga su boleto. Por todo esto, merece recibir un servicio decente: sin demoras, sin retrasos, con trenes y horarios puntuales, y con frecuencias lógicas.

Esto hoy no ocurre más de tres veces por semana (en promedio, y con suerte y viento a favor).

Eso es inaceptable. Y la culpa es de los dueños de Metrovías, de los empleados de Metrovías y del Gobierno.

Mientras tanto, el que se jode es el pobre laburante que llega tarde a su laburo, o bien no puede viajar adecuadamente, o ni viaja. Y ni hablar de las mujeres (con o sin niños, jóvenes o ancianas) que deben dejar pasar al menos 4 subtes antes de poder entrar.

Si a esto le sumamos a los chorros que conviven con nosotros en los andenes (como he denunciado en otro post), gracias a la clara complicidad de los empleados de seguridad (los mismos que reclaman ser incluídos al personal de Metrovías, cuando la empresa tiene el derecho de tercerizar el servicio que se le antoje y cambiarlo las veces que se le antoje), el tema se complica.

Tal vez, si los empleados se dedicaran a laburar mejor y a garantizar el correcto servicio de los trenes, los usuarios apoyarían más sus reclamos, y hasta firmarían hipotéticas solicitudes para la causa que sea. Con huelgas y mal servicio, no sólo no logran nada sino que encima se ganan la bronca de los usuarios. En todo esto, el que gana es Metrovías.

Por último, Metrovías es una empresa privada. Si no te gusta el sueldo o no te gustan sus decisiones, buscate otro laburo y listo.

He dicho

Semana mágica

20 Julio 2007 by El Minotopo

Tres días con demoras, tres días que esquivé el molinete y viajé gratis.

Como corresponde y como impulso desde este humilde foro de expresión.

Gracias Metrovías!

Si no querés que te afanen, leé este post

12 Julio 2007 by El Minotopo

Como habrán leído en este mismo blog, el jueves 28 de junio a las 19:30 me afanaron el celular mientras viajaba en la línea D, más precisamente entre las estaciones Agüero y Bulnes.

El martes siguiente, es decir el 3 de julio, a la misma hora y en el mismo subte vi como un sujeto de alrededor de 1.80 mts. de altura, tez café con leche y gorrita, intentaba manotear algo de un bolso de notebook de un muchacho, quien por suerte se avivó a tiempo y cambió de posición.

El jueves 5 de julio a la misma hora y en el mismo subte observé como este mismo sujeto, ahora sin la gorrita y con pelo corto, sucio y peinado para adelante, subió junto a un amigo/socio de igual porte (1.80 mts), igual tez (café con leche), igual corte de pelo (corto y peinado para adelante, aunque en este caso con mechitas rubias) en la estación Bulnes. Los dos vestían buzo, y sostenían sus camperas con su brazo derecho, dejando bien cubierta su mano derecha, con la cual chorean.

El “rubio” se paró junto a una chica que venía hablando con una amiga y tenía su mochila en la espalda. Cuando llegamos a Scalabrini Ortiz, el rubio le hizo un gesto a su amigote y se bajó, para subir en la puerta siguiente del mismo vagón.

Cuando arrancó el tren, el “morocho” se le pegó a la minita y quiso meterle la mano en la mochila, que había abierto su socio poco antes.

Fue allí que gracias a la intervención de un flaco no se produjo el afano, pero que generó este post.

El flaco le dijo a la chica: “Mirá, mejor que te saques la mochila de la espalda porque el rubio que se bajó te abrió el cierre, y él (señalando al morocho) te va a meter la mano en la mochila y te va a afanar”.

La chica, agradecida y sorprendida, hizo lo correcto y el chorro, desorientado y poniendo la mejor cara de boludo, trató de pasar desapercibido y se bajó en Plaza Italia.

Por lo que pude averiguar, estos pibes van y vienen entre Plaza Italia y Pueyrredón, estaciones donde el andén es central, con lo cual pueden estar viajando (y choreando) todo el día, sin salir a la superficie.

Mientras, los encargados de la Seguridad, se rascan las bolas, le miran el culo a las minas, mandan mensajes de texto y… PIDEN AUMENTO.

Por favor, hagan circular esta información entre sus familiares y amigos.

Me afanaron el celular

29 Junio 2007 by El Minotopo

Ya está, ya lo di de baja y a otra cosa mariposa. Tampoco era un aparato tan costoso (un Motorola V191). Sin embargo, la impotencia de la situación es difícil de describir.

Apenas te das cuenta de que te chorearon (en este caso, me metieron la mano dentro del bolsillo y, muy pulcra y consideradamente, me sacaron el celu y me dejaron los guantes, las llaves de casa y el gorrito de lana), te dan ganas de boxear a todos los que están a tu lado, cuando en realidad el chorizo ya se rajó del vagón.

En fin, quería compartir esta sensación de desencanto con ustedes, entre los cuales seguramente habrá más de uno como yo.

¡Gracias Metrovías!

Un pelotudo

29 Mayo 2007 by El Minotopo

En medio de la hora pico del regreso, un flaco venía chamuyándose a una compañera de la facultad o del trabajo. Para el caso da lo mismo.

En la estación 9 de Julio de la línea D se sube una mujer embarazada. Obviamente este individuo sigue alzado hablándole a la minita y no la ve (es decir, hace lo posible por no verla).

Una joven (¿por qué el 90 por ciento de las veces son las mujeres las que le dan el asiento a las mujeres embarazadas?), que estaba sentada del otro lado de este muchachito, lo interrumpe en su levante subterráneo y le dice: “Disculpá, ¿le podés dar el asiento a la embarada?”.

El imbécil, molesto porque le interrumpieron el proyecto de levante, relojeó tres veces a la embarazada, tratando de descubrir lo imposible: que no estaba embarada.

Seguramente, el débil mental soñaba con encontrar un almohadón debajo de toda la ropa de abrigo que llevaba la joven futura madre. Cosa inexistente, por cierto.

Decepcionado porque se terminó el diálogo con su minita, lanza un incomprensible: “Yo le doy el asiento, pero el lugar es tan angosto que no creo que entre”, como si la mujer, además de embarazada, pesara 250 kilos . Nada más lejos de la realidad. Pero el pibe odió tanto a esa embarazada y a la mujer que le pidió el asiento que no podía levantarse en silencio.

“Quedate sentado. No me interesa sentarme en TU asiento”, replicó muy oportunamente la futura mamá, generando un silencio sepulcral en el ambiente del subte, mientras el asiento viajó vacío dos estaciones, ante la incredulidad de todos.

El taradito volvió a sentarse en su lugar mientras que la embarazada se alejó un poco y encontró asiento en la otra punta de esa misma hilera de butacas.

Como se imaginarán, el intento de levante terminó en el mismísimo instante en el cual subió la embarazada.

Exactamente lo contrario a lo que quería este… PELOTUDO.